Fotografia a Catalunya
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10- El pas a l'Eixample

Estudio de Pau Audouard, Casa Lleó Morera, 1905

10_El paso al Eixample

Cabe destacar el cambio de tendencia de ubicación de los estudios dentro de la ciudad a medida que avanza el siglo XIX, y que sigue la evolución urbanística de la ciudad. Aunque en los inicios, los estudios se ubicaban principalmente en la plaza Palau, la parte inferior de la Rambla y en espacios como la nueva plaza Reial y la calle Ferran, hacia finales de siglo y coincidiendo con la construcción del Eixample, con el desplazamiento de las clases adineradas hacia los palacetes de las nuevas y amplias calles, los estudios tienden a ir subiendo hacia la parte superior de la Rambla y a ocupar el paseo de Gràcia. Joan Martí, que había empezado en la plaza Palau, se traslada después a la calle de los Escudellers y finalmente a la parte superior de la Rambla (1880). Antoni Esplugas deja la plaza del Teatre para instalarse en el paseo de Gràcia (1893). La apoteosis de los estudios fotográficos se consiguió con la apertura en 1905 del taller de Pau Audouard, fotógrafo de la Exposición Universal de 1888 y uno de los retratistas más reconocidos, en el paseo de Gràcia, en los bajos de la Casa Lleó Morera de Luís Domènech i Montaner.

 

La Dinastía, 26-X-1893, p. 2

(Para leer la transcripción haz clic en la imagen)

 

Estudio de Pau Audouard en la Casa Lleó Morera, 1905

 

Il·lustració Catalana 116, 20-VIII-1905. P.532. “A casa l’Audouard. Lo nou establiment fotogràfich d’Audouard, instal·lat al Passeig de Gràcia cantonada al carrer Consell de Cent”

 

A principios del siglo XX, la estructura de los estudios fotográficos seguía todavía parámetros constructivos similares: ubicación en terrados o patios iluminados, uso de estructuras de claraboyas y cortinas para la iluminación natural, etc. Un ejemplo de ello es la instalación del estudio de Amadeu Mariné en la calle Pelai, en la esquina con la Rambla:

 

Estudio de Amadeu Mariné en el número 62 de la calle Pelai, c.1901

 

La importancia del estudio queda reflejada en la literatura de la época: en 1891 H.P. Robinson escribe un manual sobre cómo tienen que ser esos espacios, titulado The Studio and what to do in it. Frédéric Dillaye, en el libro La théorie, la pratique et l’art en photographie, también de 1891, incluye diversas explicaciones sobre el taller desde un punto de vista más técnico que arquitectónico. De hecho, muchos de los teóricos que han escrito tratados sobre fotografía hablan, en algún momento, de la galería de retrato e indican la importancia de la ubicación y de los sistemas de cortinaje. Incluso en 1912, Rodolfo Namias en su Manual práctico y recetario de fotografía hace referencia a ello y lo explica con ilustraciones.

La evolución del estudio fotográfico corrió paralela a la de la innovación técnica y a la importancia que la profesión de fotógrafo fue adquiriendo en la sociedad. De los terrados para aprovechar la luz natural, pasan a los bajos con la aparición de la iluminación artificial; de los espacios sencillos donde procesar las fotografías, pasan a establecimientos con gran profusión de decoración, realizada por artistas del momento; de efímeras instalaciones que cambiaban con el traslado del fotógrafo ambulante, pasan a ser negocios asentados donde trabajan padres e hijos; de estar ocupados exclusivamente por el fotógrafo, pasan a tener diferentes dependencias con trabajadores específicos, según las necesidades del comercio. Todo ello corre paralelo a una nueva industria o arte, todavía por evaluar, como es el de la confección de cajas y marcos para los daguerrotipos y ambrotipos, y el de la decoración de los cartones de soporte de los retratos fotográficos sobre papel que inundarán la segunda mitad del siglo XIX.

 

Los estudios de fotografía en Barcelona en el siglo XIX

Rafel Torrella

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